Las vistas desde el piso 8, donde se desayuna, son muy chulas, pues se ve el puerto y la bahía.
Es muy de agradecer que la piscina, a pesar de ser el año del Covid19, estuviese abierta.
El desayuno es tipo buffet, pero es mejorable (por ejemplo, los zumos, que eran un líquido pastoso imbebible... Quizá nos tocará el final del tanque, no sé...). También ampliaría la oferta de salado, con fiambres y quesos variados.
En general es un hotel bastante recomendable. Lo único malo es que se tardan 30-40 minutos andando al centro histórico de Cagliari.