Viaje en familia de 15 días
Lo primero que llama la atención son las secuoyas que se encuentran en el camino de acceso al alojamiento. No tengas prisa por fotografiarlas. Vas a tener mucho tiempo. Se recomienda un paseo a las secuoyas por la tarde., seguramente podrás ver algún gamo/ciervo por los alrededores
La parcela que hay delante del alojamiento es inmensa, llena de césped muy bien cuidado, a la que puedes darle muchas posibilidades. Un rato de relax después de la cena es recomendable (con una mantita) con las estrellas como techo.
Nos sorprendió la limpieza de la casa (en otros alojamientos nos habíamos llevado sorpresas desagradables).
En cuanto a los accesorios, se dispone de todos los necesarios. No obstante, si echas algo de menos díselo a Alfonso (anfitrión) que si esta en sus manos te lo conseguirá.
A pesar del calor que puede hacer en el exterior, la casa es muy fresquita. Tiene pinta de que en invierno, con la chimenea encendida, debe de ser muy confortable.
Alfonso ha sido muy cercano a nosotros,, atento y pendiente de que estuviésemos contentos en todo momento. Merece mucho la pena dar una vuelta por el monte con él, entenderás todas las posibilidades que tiene la finca.
Añade a todo esto una pista de padel, un campo de fútbol sala (de hierba) y una piscina, todo ello muy bien cuidado por Alfonso y Javi.
Las vistas desde la casa hacia el pico de la Sagra (2386 metros) son espectaculares. También puedes probar ascenderlo, aunque no es para todos los públicos.
Espero que os haya servido el comentario y que podías disfrutar de la casa tal y como lo hicimos nosotros.
No obstante, tened en cuenta que vais al monte, a 1300 metros de altitud, metido entre montañas, con el pueblo mas cercano a 20 km y las comunicaciones, en todos los sentidos, son dificultosas. Aprovisionate y disfruta de la naturaleza