Entre el mar y la tranquilidad de la naturaleza se encuentra el Refugio del Laurel, un lugar pensado para que descanséis, bajéis el ritmo y sintáis el paso del tiempo de otra manera.
En el corazón de la casa crece un gran laurel. Según la antigua mitología griega, la ninfa Dafne se transformó en este árbol para protegerse del dios Apolo. Desde entonces, el laurel es símbolo de protección, fuerza e inspiración.
Inspirada en esta historia, la casa fue diseñada como un pequeño refugio donde naturaleza y serenidad van de la mano. La luz entra suavemente en los espacios y resalta detalles dorados y plateados que aportan brillo y delicadeza al ambiente.
Cerca de la playa y rodeado de calma, este es un lugar creado con mucho amor y cuidado: perfecto para descansar, escuchar el viento entre las hojas del laurel y dejar que la tranquilidad de este lugar forme parte de vuestra estancia.