El alojamiento se encuentra en un cerro con unas vistas del pueblo espectaculares. A unos minutos en coche se accede a la costa y relativamente cerca de otras playas como Nerja, o Maro, que valen la pena. La casa está limpia y tiene de todo. Lo mejor el ámplio porche con una cama exterior donde se está de lujo y la piscina que está impecablemente limpia.
Comer en ese porche, con esas vistas es una maravilla.
El interior es bonito con una ámplia cocina, y dos habitaciones, con un baño y un salón.
Se accede mediante un portón automático tras subir por un empinado carril cementado.
Todo perfecto y Rosa una maravilla de persona atenta a todo y muy amable.