Elegimos este hotel para pasar nuestra luna de miel. Queríamos un hotel tranquilo, cómodo, bonito y con buena ubicación para desplazarnos y conocer los distintos rincones de Asturias.¡ Acertamos de pleno!
La habitación era acogedora y muy limpia. Tenía vistas a la entrada del hotel y para nosotros, que somos del sur y vivimos frente al mar, era una gozada abrir las ventanas cada mañana y contemplar el verde intenso de su césped y el colorido de sus hortensias, y como no su hórreo tan bien cuidado.
La dueña, Mari, nos recibió muy bien y aunque ya llevábamos una lista de los lugares que queríamos visitar nos ayudó bastante y nos aconsejó sitios para comer y pueblos interesantes.
Lo único algo negativo fue que el agua no siempre nos llegaba lo suficiente caliente.
Nos encantó estar allí.¡ Lo recomendamos!