“Un hotel pequeño, muy familiar y con una decoración auténticamente mexicana que te hace sentir en un lugar especial desde que llegas. Uno de sus mayores encantos es el acceso directo a la playa: tranquila, prácticamente sin gente y libre de comerciantes. Destaca su propuesta de gastronomía oaxaqueña; probamos el mole con mariscos que estaba delicioso”
“Un hotel pequeño, muy familiar y con una decoración auténticamente mexicana que te hace sentir en un lugar especial desde que llegas. Uno de sus mayores encantos es el acceso directo a la playa: tranquila, prácticamente sin gente y libre de comerciantes. Destaca su propuesta de gastronomía oaxaqueña; probamos el mole con mariscos que estaba delicioso”
Karen