Nos alojamos una semana en septiembre toda la familia y fue todo un acierto.
Tanto el trato de la propietaria Alicia como el de Adela, la asistenta, fue de 10.
Casa tranquila, muy bien equipada y con una gran piscina para disfrutar.
Cerca de Cala Saona a la cual puedes llegar andando y no muy lejos de Sant Francesc.
Cabe destacar que las fotos no hacen justicia a la casa ya que es mucho mejor en directo.
Si tuviéramos que poner una pequeña pega, diríamos que no pudimos usar la barbacoa tranquilamente ya que es peligroso y tienes que estar muy pendiente de tener todo mojado y el vecino que enseguida se quejo.
Sin duda volveríamás a repetir ya que es una casa de ensueño en una isla mágica.